5. Hospital de San Juan de Dios

5. Hospital San Juan de Dios

Hospital de San Juan de DiosEl Hospital San Sebastián, nombre con el que fue fundado este conjunto, se crea dos años después de la fundación de la propia ciudad. Desde sus inicios el hospital dispuso de escasos medios económicos y solo pudo cubrir las urgencias y necesidades mínimas. En 1540 operaba aún en una rústica construcción modesta y pequeña, hecha de tablas. Con ayuda de las limosnas del vecindario se construyó una casa de madera que ofrecía mejores condiciones y que además servía de vivienda a los trabajadores del hospital. A pesar de ello, sus instalaciones se encontraban continuamente desbordadas de pacientes, incluso hubo de cerrarse durante un tiempo por falta de fondos.

En 1575, sin embargo, el hospital San Sebastián funcionaba ordenadamente, servido por mujeres y esclavos, y administrado por un mayordomo nombrado por la Audiencia o por el Obispo y bajo estricta vigilancia. El mayordomo solía ser un vecino de la ciudad, encargado de la supervisión de las limosnas y rentas del hospital, así como del cuidado y reparación de las casas propiedad de la institución.

En 1585, gracias a donaciones, se logran comprar cuatro casas para renta y el hospital se traslada a un lugar amplio y acomodado en la calle de la Carrera, abierto al mar. Al parecer, en 1610 el hospital contaba aproximadamente con diez casas destinadas al alquiler. Todavía con pocos medios y muchas dificultades, el hospital se encontraba en un crítico estado de abandono, con una atención médica muy deficiente, y eran más los pacientes que morían que los que sanaban entre sus muros.

A partir de 1620, el vecindario y las autoridades de la ciudad decidieron llamar a la orden de San Juan de Dios para hacerse cargo del hospital, lo que explica su nombre actual. Ese año llegaron cuatro religiosos de la orden desde Lima para hacerse cargo de la administración y para 1629 los monjes pudieron demostrar que desde que habían asumido la dirección del hospital la mortalidad había descendido.

El edificio era una casa grande de calicanto, que incluía iglesia, claustro, salas, dependencias y patios, además de lo cual funcionaba también allí el hospital militar. En 1638 el edificio incluía "cuatro lienzos que miran a la calle" y, además el hospital militar ocupaba una manzana entera. El convento presentaba un área de 2500 m2, hoy en día reducida a 1500 m2. Los sanjuaninos llegaron a tener aproximadamente unas 20 casas para renta que sufragaban gastos del hospital. El número de enfermos que atendía el hospital era proporcional al volumen de los pasajeros que transitaban por el Istmo, probablemente entre 30 y 150 enfermos, además contaba con alrededor de 20 frailes que atendían a los pacientes: los pobres, las mujeres humildes y los soldados, ya que los vecinos pudientes preferían curarse en su propio lecho atendidos por médicos graduados.

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